“El cuerpo puede
poesía”,
una reflexión sobre la novela Desde el
corazón siberiano
Alexander Devenir
El camino del poeta
arde, pero no calienta
Marina Tsvetáieva
La novela Desde el corazón siberiano (2018)
de Alma Karla Sandoval nos traslada a los campos de trabajo forzado, nombrados gulags,
que el régimen estalinista instaló por toda la Unión Soviética. En uno de
ellos, en el frío corazón de Siberia, ha ingresado Ariadna Efrón, que al igual
que su madre la poeta Marina Tsvetáieva, sufrirá las inclemencias de los
tiempos que les tocó vivir por ser mujeres intelectuales en medio de la
Revolución Rusa.
De la mano de Alma Karla Sandoval descubrimos la
profunda relación de Marina Tsvetáieva con la poesía siendo para ella un madero
en tempestad, su obra fue esparcida por diferentes ciudades de Rusia, así como
en otros países de Europa a través de cartas (como la correspondencia que tenía
con los escritores Rainer Maria Rilke y Boris Pasternak); también a través de
los manuscritos que dio en resguardo a universidades, instituciones,
bibliotecas, o bien con amigos de confianza. Toda la familia de Marina fue acusada
de traición al régimen estalinista, lo que los llevó a los gulags y a
muchos años en el exilio.
Ariadna
Efrón al igual que muchas mujeres prisioneras son violentadas por los custodios
a través de una sistemática de deshumanización, la cual evoca la precaridad
a la que se refiere Judith Butler en diferentes reflexiones filosóficas sobre
vida humana en circunstancias de vulnerabilidad, en la obra Marcos de guerra
dice Butler que:
[…] la precaridad es, a la vez, una cuestión
material y perceptual, puesto que aquellos cuyas vidas no se “consideran”
susceptibles de ser lloradas, y, por ende, de ser valiosas, están hechos para
soportar la carga del hambre, del infraempleo, de la desemancipación jurídica y
de la exposición diferencial a la violencia y la muerte (Butler 45).
Estas, circunstancias que se recrean y denuncian en la novela en
diferentes episodios, como la violencia ejercida sobre los cuerpos confinados
al castigo bajo la falacia de la reeducación socialista.
Alma Karla nos describe, con gran sensibilidad,
circunstancias vitales y entrañables de sororidad y resiliencia. Los cuerpos vejados
femeninos a pesar del sufrimiento aún pueden hacer poesía y es lo que les da
sentido a su supervivencia, recordarla, recitarla, vivirla…
Tenían el gusto de memorizar poemas que se
declamaban unas a otras. Ése era uno de los juegos cotidianos con el que
desarrollaron una destreza que les ayudó a ejercitar la mente y, sin saberlo
hasta después, un potente alimento espiritual que les permitió sobrevivir a las
tormentas. (Sandoval 31).
Judith Butler en el mismo libro que ya se refirió
menciona el caso de los poemas escritos por los presos árabes de Guantánamo,
poemas que fueron destruidos (incluso más de veinticinco mil versos) y solo se
pudieron publicar veintidós de los cuáles se cuestiona ¿cómo puede un cuerpo
torturado formar tales palabras? A lo que Butler responde que “el abrumador
poder del duelo, de la pérdida y del sufrimiento se convierte en un instrumento
poético de insurgencia” (Butler 90) y continúa “¿qué nos cuentan estos poemas
acerca de la vulnerabilidad y la capacidad de superviviencia?” (Butler 91), y
que también sucede en los personajes de Desde el corazón siberiano:
Interrogan los tipos de expresión posible en los
límites del dolor, la humillación, añoranza, y la rabia. Las palabras están
grabadas en tazas, escritas en papeles, garabateadas en alguna superficie, en
un esfuerzo por dejar una marca, una huella, de un ser vivo, un signo formado
por un cuerpo, un signo que transporta la vida de un cuerpo (Butler 91).
En
el caso que presenta Butler los presos escribían poesía en cualquier superficie
posible, en los gulags de los que habla la novela de Alma Karla recitar poesía
se presenta como un último reducto de manifestación de vida. Es por estas
razones que digo que el cuerpo humano puede poesía como una manifestación/signo
de vida y extensión de la misma.
No
es la primera vez que Alma Karla Sandoval deslumbra con una obra donde aborda las
poéticas del dolor con profunda sensibilidad, honestidad y empatía.
Pero, no todo es desolación en la novela sino más bien existe esperanza y
fortaleza.
La novela presenta una gran audacia
por parte de la autora, a la hora de ir tejiendo de manera fina las
circunstancias en las que, una vez fuera del Gulag, Adriana Efrón
emprende un nuevo camino de autodescubrimiento y descubrimiento de la vida de
su madre, Marina Tsvetáieva, la gran poeta rusa, a través de cada uno de los
manuscritos que va recuperando, uno como lector queda intrigado queriendo saber
el desenlace de la obra.
Referencias:
Butler, Judith. Marcos de guerrra. Las vidas
lloradas. Buenos Aires: Paidós 2010.
Sandoval, Alma Karla. Desde el corazón
siberiano. México: Ediciones B, 2018.

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