viernes, 26 de marzo de 2021

 

“El cuerpo puede poesía”,

 una reflexión sobre la novela Desde el corazón siberiano

 

Alexander Devenir

 





El camino del poeta arde, pero no calienta

Marina Tsvetáieva

 

La novela Desde el corazón siberiano (2018) de Alma Karla Sandoval nos traslada a los campos de trabajo forzado, nombrados gulags, que el régimen estalinista instaló por toda la Unión Soviética. En uno de ellos, en el frío corazón de Siberia, ha ingresado Ariadna Efrón, que al igual que su madre la poeta Marina Tsvetáieva, sufrirá las inclemencias de los tiempos que les tocó vivir por ser mujeres intelectuales en medio de la Revolución Rusa.

De la mano de Alma Karla Sandoval descubrimos la profunda relación de Marina Tsvetáieva con la poesía siendo para ella un madero en tempestad, su obra fue esparcida por diferentes ciudades de Rusia, así como en otros países de Europa a través de cartas (como la correspondencia que tenía con los escritores Rainer Maria Rilke y Boris Pasternak); también a través de los manuscritos que dio en resguardo a universidades, instituciones, bibliotecas, o bien con amigos de confianza. Toda la familia de Marina fue acusada de traición al régimen estalinista, lo que los llevó a los gulags y a muchos años en el exilio.

            Ariadna Efrón al igual que muchas mujeres prisioneras son violentadas por los custodios a través de una sistemática de deshumanización, la cual evoca la precaridad a la que se refiere Judith Butler en diferentes reflexiones filosóficas sobre vida humana en circunstancias de vulnerabilidad, en la obra Marcos de guerra dice Butler que:

 

[…] la precaridad es, a la vez, una cuestión material y perceptual, puesto que aquellos cuyas vidas no se “consideran” susceptibles de ser lloradas, y, por ende, de ser valiosas, están hechos para soportar la carga del hambre, del infraempleo, de la desemancipación jurídica y de la exposición diferencial a la violencia y la muerte (Butler 45).

 

              Estas, circunstancias que se recrean y denuncian en la novela en diferentes episodios, como la violencia ejercida sobre los cuerpos confinados al castigo bajo la falacia de la reeducación socialista.

Alma Karla nos describe, con gran sensibilidad, circunstancias vitales y entrañables de sororidad y resiliencia. Los cuerpos vejados femeninos a pesar del sufrimiento aún pueden hacer poesía y es lo que les da sentido a su supervivencia, recordarla, recitarla, vivirla…

 

Tenían el gusto de memorizar poemas que se declamaban unas a otras. Ése era uno de los juegos cotidianos con el que desarrollaron una destreza que les ayudó a ejercitar la mente y, sin saberlo hasta después, un potente alimento espiritual que les permitió sobrevivir a las tormentas. (Sandoval 31).

 

Judith Butler en el mismo libro que ya se refirió menciona el caso de los poemas escritos por los presos árabes de Guantánamo, poemas que fueron destruidos (incluso más de veinticinco mil versos) y solo se pudieron publicar veintidós de los cuáles se cuestiona ¿cómo puede un cuerpo torturado formar tales palabras? A lo que Butler responde que “el abrumador poder del duelo, de la pérdida y del sufrimiento se convierte en un instrumento poético de insurgencia” (Butler 90) y continúa “¿qué nos cuentan estos poemas acerca de la vulnerabilidad y la capacidad de superviviencia?” (Butler 91), y que también sucede en los personajes de Desde el corazón siberiano:

 

Interrogan los tipos de expresión posible en los límites del dolor, la humillación, añoranza, y la rabia. Las palabras están grabadas en tazas, escritas en papeles, garabateadas en alguna superficie, en un esfuerzo por dejar una marca, una huella, de un ser vivo, un signo formado por un cuerpo, un signo que transporta la vida de un cuerpo (Butler 91).

 

           En el caso que presenta Butler los presos escribían poesía en cualquier superficie posible, en los gulags de los que habla la novela de Alma Karla recitar poesía se presenta como un último reducto de manifestación de vida. Es por estas razones que digo que el cuerpo humano puede poesía como una manifestación/signo de vida y extensión de la misma.

            No es la primera vez que Alma Karla Sandoval deslumbra con una obra donde aborda las poéticas del dolor con profunda sensibilidad, honestidad y empatía. Pero, no todo es desolación en la novela sino más bien existe esperanza y fortaleza.

            La novela presenta una gran audacia por parte de la autora, a la hora de ir tejiendo de manera fina las circunstancias en las que, una vez fuera del Gulag, Adriana Efrón emprende un nuevo camino de autodescubrimiento y descubrimiento de la vida de su madre, Marina Tsvetáieva, la gran poeta rusa, a través de cada uno de los manuscritos que va recuperando, uno como lector queda intrigado queriendo saber el desenlace de la obra.

 


Referencias:

Butler, Judith. Marcos de guerrra. Las vidas lloradas. Buenos Aires: Paidós 2010.

Sandoval, Alma Karla. Desde el corazón siberiano. México: Ediciones B, 2018.

No hay comentarios:

Publicar un comentario