De nada sirve caminar bajo un cielo bellísimo
Giovanni Rodríguez
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Comentarios sobre Tratado de bengalas de Alma Karla Sandoval
Un tratado es un documento escrito que aborda extensa y ordenadamente una materia determinada, en el caso de este poemario Tratado de bengalas, Alma Karla Sandoval (Jojutla, Morelos, 1975) nos presenta una obra sobre el fuego, el resultado es un incendio. Poema tras poema, encontramos un paisaje natural en llamas, es el incendio que inicia desde la oscuridad (como ocurre en muchas historias, es decir desde las sombras) y se propaga sobre la noche hasta el amanecer, es ahí donde miramos el resultado del siniestro; lo que resultó de su hambre; lo que inevitablemente dejamos atrás, abandonamos, para no ser (también) alimento para las llamas.
Es como si se hubiera vuelto llama lo que encuentra
cada ojo:
[…]
La carne es cirio:
se quema igual que el horizonte;
[…]
orquídeas silbantes quemando el esqueleto.
La madrugada, ramo agónico. (pp.11, 12, 13)
Este 'tratado' esta ordenado en tres segmentos: Lo muy oscuro, Lo que calcina y Lo que alumbra, en cada uno de estos, al inicio, la poeta ha dispuesto tres epígrafes que asoman al lector a cada capítulo. Por ejemplo en Lo muy oscuro, cita, del poeta colombiano Juan Manuel Roca los siguientes versos: «No hay coyote ni chacal, no hay hiena ni jaguar, […] que no huyan cuando el fuego conversa con el aire»
Esta voz de augurio la encontramos en los versos de Alma Karla quien inicia los poemas Oración del transeúnte (p.16) y En la frontera (p.20) con:
Vi una cabeza ser péndulo
[…]
Todas las aves cayeron del cielo un día
Versos que se comunican con otras obras mexicanas, también muy recientes:
«Lloverán cabezas sobre México» escribiría Juan Carlos Bautista o «Cabezas colgando de un árbol / como esferas. // Un siglo nuevo.» en el caso de Xel-Ha López, ambos poetas junto con Alma Karla Sandoval arrancan sus poemas o poemarios con esas líneas, anuncian lo doliente. Vivir en este país no es gratuito:
EL PAÍS EXTRAÑO (fragmentos)
Ven, están matando gente afuera.
Haremos de la sangre un recuerdo lejano.
Soy tu mujer imaginaria.
[…]
Te puedo hablar de lo que nunca sucede,
con mi chistera en medio del terror y de la pólvora.
Están matando gente afuera.
[…]
¿Quién va a salvarse de esta ceremonia oscura?,
¿con qué ojos sino los tuyos que alimentan
la conversación en Comala?
[…]
Sueño que vienes, pero siguen matando gente afuera
y nos quedamos haciendo la vida al otro lado del ventanal.
Lo básico, eso te doy: flores ardiendo en la tormenta;
mi mano, si nos movemos entre cadáveres de niños;
mi boca en tu mente que nos busca
igual que el náufrago una bengala. (p.22)
*
Con madurez poética, observable en su destreza con el lenguaje, referencias literarias y una riqueza de imágenes, Alma Karla reúne por un lado, una palabra inventiva que ágilmente se eleva y por el otro una que golpea el suelo hacia una compresión social de su contexto, porque de nada sirve caminar bajo un cielo bellísimo (p.35); continuamente la poeta mientras se abstrae en la plasticidad de su palabra también interrumpe el hilo de ese pensamiento: Coatlicue responde: Voy en un taxi y te voy a hablar del viento. […] El taxista también […] Sube el vidrio. / Me pregunta: / ¿Le molesta el aire, / señorita? (pp.17-18)

Escribir cuando el silencio es garantía de seguridad, es una postura política. Alma Karla en una entrevista cita el caso de los escritores Marosa di Giorgio y Aurelio Arturo, quienes en momentos de revueltas sociales, “se inventaron mundos propios, huyeron a sus reinos poéticos, esa fue, quizá su enorme denuncia” menciona. La escritora originaria del estado de Morelos, ha levantado en este poemario su propio jardín: ciruelos, mariposas, sauces, palomas; paraíso al que en un segundo acto de valor, le ha prendido fuego.
Tal vez mi casa este sobre los sauces
y seamos niños que juegan a salvarse del mundo.
Quizá no.
[…]
Imagino un aro de fuego cuando él duerme. (p.39)
Irse, ser desplazados por la furia de ese incendio se convierte directamente en una alegoría sobre México, siguiendo a Place y Fitterman (2013) Tratado de bengalas es una metáfora extendida de un país en guerra, que manteniendo su estilo, su abstracción literaria, dice de manera oblicua los conflictos de su tiempo. Alma Karla Sandoval, a plena conciencia de esto, nos comparte un poemario que de principio a fin se vuelve un exilio desde el asombro, el horror y finalmente el seguir pese al desastre, pese a todo: Sabemos distinguir entre balazos y bengalas. (p.61)
*
TRATADO DE BENGALAS, se publicó en nuestro país en 2015 bajo la editorial Mantis Editores.
ALMA KARLA SANDOVAL es escritora y periodista mexicana. Egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y de la Escuela de Escritores de la Sogem. Autora de más de una veintena de libros, algunos de ellos, en poesía: Vaga forma de acercase a la luz para quemarla (2015), Beijin entonces (2015); en narrativa, Todos los mares llevan a Virginia (2014), Desde el corazón siberiano (2018); en ensayo, Cartas a una joven feminista (2018), y próximo a publicarse Necroescritura de los días muy vivos, con fecha de 2020. En 2013 acreedora del Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano con Tratado de bengalas y en 2015, del Premio Nacional de Narrativa Dolores Castro con la novela Cuaderno negro para el ojo.
Bibliografía
Fitterman, Robert y Place, Vanessa. Notas sobre conceptualismos, trad. Cristina Rivera Garza, Conaculta, México, 2013.
Sandoval, Alma Karla. Tratado de bengalas, Mantis Editores, México, 2015.
Recursos electrónicos:
Roa, Juan Pablo. La poesía de Alma Karla Sandoval: un cordón umbilical de días sin nadie (2019, 9 de abril) Revista Animal Sospechoso. Disponible en <https://animalsospechosoeditor.com/la-poesia-de-alma-karla-sandoval-un-cordon-umbilical-de-dias-sin-nadie/> [Consulta: 2 de noviembre de 2019].
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