Dulce spoiler a unas notas portuguesas
Carlos
A. Colón Ruiz
Visité tierra azteca por primera vez en el pasado mes
de julio. Decir que visité es mucho, la realidad estuve cuatro días en una
pequeña parte de Ciudad de México. Entre tantas experiencias mencionables, estuve
en el Barrio Coyoacán y las Pirámides de Teotihuacán. Compré Notas outsiders
en una mañana portuguesa de Alma Karla Sandoval en la librería El Sótano junto
a otros libros de José Emilio Pacheco y una edición mexicana de El Aullido y
otros poemas de Allen Ginsberg, entre otros títulos que no se consiguen en
librerías puertorriqueñas. Leí el libro entre México, Guatemala, Costa Rica y
finalmente en Puerto Rico, todas las noches cuando llegaba de alguna actividad
o evento.
El libro de Alma Karla se divide en tres partes, o
como me gusta decirle, carpetas: 1. Lisboa de tocador, acompañada de
veintisiete notas, 2. Un diario que no es diario, acompañada de veintiocho
pequeñas crónicas, y 3. Aforismos exacerbadamente libres en torno a la
literatura y sus malestares, acompañada de cinco aforismos.
Hace unos años, cuando comencé a leer por placer y
conocer mis primeros autores, leía con gran admiración a Gabriel García Márquez
y sus obras: Cien años de soledad, Crónicas de una muerte anunciada,
El amor en los tiempos del cólera y por algún tiempo mi favorito, Memoria
de mis putas tristes. Tengo hasta una foto junto a su estatua en la Casa de
los Poetas en La Habana, Cuba. La nota, ‘El papá grande de mil flores amarillas’,
nos hace cuestionar la obra de El Gabo y sus tantos personajes; una atmósfera
de patriarca con fetiche de héroe me dejó entender que, se debe admirar por su
labor escrita, pero cuestionar su creación literaria alrededor de sus
personajes mujeres, muy bien pregunta Alma Karla: “¿Cómo les va a las mujeres
en las obras de García Márquez?”
Por
su traducción, outsiders significa marginada o marginado, y en
‘Nosotras, las Outsiders’ leemos una confesión enlistada de la vida literaria
de la autora y sus colegas, como se mueven las fichas en el mundo de la palabra.
Es una nota llena de diversos sentimientos que poetas de festivales, experiencias
editoriales, y muy bien, marginados, podrían identificarse, en especial si es
mujer. Entre diversas notas marginadas, encontramos listas, cartas,
confesiones, crónicas, consejos, reseñas. Alma Karla entró en su vida para
regalarnos una mañana portuguesa.
De su libro me llevo el dolor de la
segunda carpeta ‘Un diario que no es un diario’ que relata algunas pequeñas
crónicas desde el 3 de abril de 2005 al marzo 2007. Y admito, en mi nota sobre
sus notas, que mi familia comienza a mudarse a los Estados Unidos, un sentir de
despedida horrendo que me dejará desmantelado en la isla, así como también
siento que la autora, Alma Karla, debió sentirse con las pérdidas de sus
queridos compañeros en Colombia.
Por
último, aforismos y/o declaraciones que, aunque aparecen en listadas, las
identifico todas como escritos diversos. Estas breves declaraciones parecen
surgir de una conversación cualquiera, pero al mismo tiempo son bien pensadas y
bien medidas. Un colega me hubiese dicho que son islas en el fin de un inmenso
continente.
Un
joven lector debe tener Notas outsiders en una mañana portuguesa.
Sandoval motiva al lector a retomar a los clásicos de Borges, Cortázar, García
Márquez y claro, Roberto Bolaño. El mismo fomenta un lente crítico en el
lector, cuya misma motivación hace retomar algunos de los mencionados
escritores y utilizar ese lente que muchos jóvenes escritores solemos
tambalear. Es decir, estas notas son un prerrequisito para comentar o retomar a
los escritos de estos escritores. También porque viene con otras notas que
sirve de inspiración, consejería y mentoría, tales como ‘Narrar’ y ‘Cómo
escribir una novela de iniciación’ (spoiler; consejo 10: llorando).
Alma no lo
hace presente, pero con su lectura puedo sugerirle a los jóvenes lectores que
estas notas crean un sentido de idea sobre instrucciones literarias, que no son
instrucciones, pero que podrían ir acompañadas cuando leemos cualquier libro,
cuando hablamos con alguien que apreciamos, cuando escribimos, cuando hacemos
una idea de lo que queremos ser en nuestras vidas. Claro, notas.

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